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  1. Cuaresma

    lunes, 3 de junio de 2013

    «Hace algún tiempo que interrumpimos nuestra comunicación culinaria. Antes de reiniciarla me gustaría contarte cómo se hace un plato típico de Semana Santa que ahora ya no se cocina.
    En Galicia era habitual comer durante la cuaresma un plato que se denomina "potaje de vigilia", cuyos ingredientes fundamentales son la calabaza y las castañas secas o pilongas. Además pueden acompañarle otros ingredientes como habas y macarrones. Desde el día anterior hay que poner a remojo las habas y las castañas. A la hora de cocinar el plato, ponemos a cocer las habas en agua fría. Cuando casi están cocidas se echan las castañas y la pasta. Un poco más tarde la calabaza troceada. Al final, antes de servir, se doran unos ajos con aceite y se agrega al potaje.
    El bacalao es un pescado que se come mucho en Galicia. En muchos lugares es habitual en la cena de Nochebuena   acompañado de coliflor. Bien, pues ahora vamos a cocerlo con brécol que en esta época es bastante abundante. Verás que rico queda. Primero ponemos a cocer el brécol, a los 10 minutos incorporamos el bacalao desalado. Esperamos a que hierva y dejamos cocer 5 minutos a fuego lento. Escurrimos el agua. Preparamos una ajada sin pimentón para verter por encima del bacalao y del brécol.



    El domingo de pascua los padrinos regalan a sus ahijados roscas o bollas de pascua con huevos. En el norte de Galicia se llaman monas como en Cataluña. Allí se llevan a bendecir a la misa ese domingo, envueltas en pequeños manteles y luego se comen.»

  2. Anticipando la Cuaresma

    lunes, 4 de febrero de 2013

    ¡Hola!
    Ahora sí que estamos en tiempo de buenos cocidos, grelos, lacones y demás. Pero también estamos en buena época para el consumo de un pescado bastante apreciado y muy famoso en nuestro país vecino: el bacalao.
    El fin de semana fuimos a visitar Guimaraes, y pudimos probar un bacalao al horno con brau y grelos delicioso (aunque lo que en Portugal se le llama grelos no tiene mucho que ver con lo que aquí conocemos). Creo que Aldo también aprovechó para preparar una receta (no sé si aprendida en Oporto) de ese mismo manjar cuyo resultado resultó muy apreciado por los comensales, habrá que decirle que la repita para poder catarla, o en caso contrario, que nos la explique bien...
    En fin, que yo también decidí preparar un bacalao con un toque algo más gallego, pero renovado: un bacalao confitado con puré de coliflor. Primero cocí la coliflor en leche para que quedase más tierna, aprovechando después una parte del líquido para machacarla junto a un poco de pimienta y hacer un puré más ligero y con más presencia de coliflor. Después en un cazo calenté aceite con un diente de ajo. En cuanto éste cogió algo de temperatura (sin llegar a hervir ni mucho menos, tomando el ajo como referencia), introduje un par de preciosos lomos de bacalao y aparté el cazo del fuego, dejando que se confitasen. Los mantuve unos 5 minutos, dándoles la vuelta para que se hiciesen en su justa medida por los dos lados y los retiré después a un papel para eliminar el exceso de aceite.



    Lo presenté con el puré de coliflor debajo, y el trozo de bacalao encima, con un toque del pimentón de la Vera que tú me regalaste (buenísimo) y una gota de aceite. Podría haberle hecho una buena ajada que seguramente le hubiese venido al pelo, pero opté por una opción algo más sencilla que también le aportó un toque delicioso. Realmente estaba bueno, porque además el punto de sal del bacalao era perfecto y hay que decir que el hambre a esa hora también apretaba.
    Pero creo que durante toda esta semana el bacalao podrá esperar, ¡tenemos muchas ganas de lacón!
    Besos.